Este era el caos de grietas que nos esperaba en el descenso. "¿Qué bien!", dije en voz alta, "cómo no hemos tenido suficiente con el martirio de la aproximación ahora nos toca probar suerte con la lotería de las grietas..." Pero lo peor de todo todavía no había llegado, eso era sólo el principio.
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