« ...Pero mientras intentaba recuperarme del esfuerzo que suponía arrastrar los 50 metros de cuerda al escalar al ensamble cuando Toni me alcanzó me pidió que tirase de primero. "Me encanta la presión", dije en mi pensamiento. El suizo, que se había picado, iba pisándome los talones, subía cómo una moto y encima chapaba en mis cintas. Salimos casi al mismo tiempo, yo con unos metros de ventaja, pero él estaba muy curtido en escalada atlética y tuve que emplearme a fondo para conseguir llegar a la siguiente reunión antes que el. Entonces, cuando me alcanzó, pasó de largo y continuó al ensamble. ¡Me había devuelto la jugada! »
|