La historia
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"Haced que brote de vosotros el canto de vosotros mismos... A vuestra manera, buena o mala pero siempre honesta, espontánea ya que no profesional. La profesión es profesión"

Jack Kerouac


  Preámbulo
coronadas las cien cimas más importantes de la cadena, y ascendida la cumbre del Mont Blanc por Balmat y Paccard (8 de agosto de 1876),  surgió un nuevo reto entre los alpinistas de la época: escalar  las tres caras norte más impresionantes de los Alpes, el Cervino, las Grandes Jorasses  y el Eiger.
La pared norte del Cervino fue la primera en caer, en el año 1931, cuando los hermanos Schmid después de un largo y fatigoso viaje en bicicleta desde Munich (!) lograron conquistar la formidable pared de hielo contra todo pronóstico. Unos años más tarde, durante el verano del 35, los alemanes Rudy Peters y Martin Meier se alzaron hasta lo alto de la Punta Croz venciendo todas las dificultades y adjudicándose la primera ascensión de la cara norte de las Grandes Jorasses. Finalmente, durante cuatro días de verano del año 1938, Anderl Heckmair, Ludwig Vörg, Fritz Kaspareck y Heinrich Harrer escalaron por primera vez la pared norte del Eiger.
Desde entonces varias generaciones de alpinistas han intentado seguir los mismos pasos repitiendo los "tres últimos problemas de los Alpes". El Cervino, con su forma de pirámide colosal, ha cautivado a muchos alpinistas, pero su itinerario de 1935 es muy expuesto y peligroso si no se encuentra en excelentes condiciones. El Eiger, conocido popularmente como el ogro, es sin duda el más grande: 1800 de desnivel pero que suponen cerca de 3000 metros de recorrido. Pero a pesar de su grandeza, son frecuentes los aludes de piedras y los cambios repentinos de tiempo. Las Grandes Jorasses, en cambio, parece ser la más buena de las tres. Su visión desde la estación superior del cremallera de Montenvers es impresionante. Si nos adentramos en la Mer de Glace y nos desviamos hacia el glaciar de Leschaux la encontraremos alzándose elegantemente, uniendo hermosura y magnitud, dificultad y roca excelente. No en vano es el sueño de muchos alpinistas, la pared perfecta. Además fue el último de los "tres grandes problemas" en resolverse, pues aunque en el 35 se había conquistado la Punta Croz la verdadera cumbre, la Punta Walker, no se escaló hasta el año 1938, poco después que el Eiger.
Desde entonces existe en el corazón del Mont Blanc la ruta más bella de los Alpes: el Espolón Walker.
pero no nos adelantemos, veamos la historia desde el principio...


  Conquistas
rudy Peters grabó en su memoria el recorrido del trágico intento y al año siguiente volvió con un nuevo compañero llamado Martin Meiers. Con un tiempo excelente sólo invirtieron dos días para escalar la pared norte de las Grandes Jorasses. Eran lo primeros en lograrlo (28 y 29 de junio de 1935).
La nota curiosa de ésta ascensión la dieron los italianos Gerbasutti, Chabod, Loulou Boulaz (Sí, en aquella época también había escaladoras) y R. Lambert que repitieron la vía pensando que se trataba de la primera ascensión pues los alemanes iniciaron la escalada sin utilizar el refugio,  cómo buenos alpinistas auténticos...
La tercera repetición fue a cargo de T. Messner y L. Steinauer, un mes después e invirtiendo en dos días (9-7 de julio de 1935).
Pero aún quedaba el espolón Walker, el camino para llegar a la auténtica cumbre. Así en el 37, Pierre Allain y Edouard Frendo hicieron un minucioso reconocimiento de la pared y al año siguiente, el 1 de agosto, Allain volvió con Jean Leningre y superó una difícil fisura situada a la derecha de la abierta, años atrás, por Armand Charlet.
Nuevamente, el vertical bastión desmoralizó a la cordada y abandonaron.
Pocos días después Cassin, Tizzoni y Espósito siguiendo las huellas de Allain llegaron hasta el flanqueo hacia la izquierda pero continuaron todo recto por un gran diedro abierto y desplomado, subieron treinta metros, pasaron una plataforma, escalaron treinta metros más de grado VIº, flanquearon a la derecha bajo un techo. Después, prosiguieron otra vez por el diedro, por una fisura ciega extraplomada y de bordes redondeados. Este paso tan penoso, expuesto y difícil les condujo un poco más arriba a un vivac y luego al diedro de 75 metros, al péndulo, las cajas grises, la torre gris, el nevero triangular, la torre roja y después de tres días de dura lucha habían logrado alcanzar la cima del espolón Walker.
Con la tregua que dio la Segunda Guerra Mundial pasaron unos años de inactividad forzada hasta que en 1945 Gaston Rebuffat y Edouard Frendo realizaron la segunda ascensión a la Walker, pero evitando la difícil fisura "Cassin" por la izquierda, justo por donde discurre la fisura Allain.
Otro año más y Pierre Allain, R. Ferlet, J. Poincenot y G. Poulet se adjudicaron la 3ª de la Walker, del 4 al 5 de agosto. Casi al mismo tiempo la célebre cordada formada por "los conquistadores de lo inútil", Louis Lachenal y Lionel Terray, realizaron la cuarta ascensión de la Walker, si bien abrieron una variante de salida por el corredor Central al perderse entre la niebla. Y de nuevo apareció Gaston Rebuffat, esta vez junto a Lachenal, Bréchu, Vergaz, Michel y Muller, para efectuar la quinta ascensión del espolón Croz. Tardaron una sola jornada, a pesar de que se trataba de un curso de guías, pero esta formidable escalada tuvo un final trágico cuando en el vivac de la vertiente italiana un desprendimiento de piedras arrastró a G. Michel causándole la muerte. En 1947 Gureikan, M. Malet y P Ravel estuvieron a punto de escalar la Walker en el día, pero un fuerte vendaval en la cima les hizo desistir. El joven Walter Bonatti, con tan solo 20 años, y sus compañeros M. Bianchi E. Villa y A. Oggioni escalaron en 1949 la ruta Cassin original, es decir por la fisura expuesta, penosa, y dura del primer diedro. Era la sexta ascensión. Al año siguiente Herman Buhl y Karl Reiner , dos figuras del alpinismo alemán, efectuaron la séptima ascensión al espolón Walker durante los días 28 y 29 de julio. Años más tarde, Herman Buhl realizaría una de las ascensiones más sorprendentes de la historia. Fue en la expedición alemana del 53 al Nanga Parbat mientras se encontraba en una tiendecita a menos de 7000 metros. El jefe de expedición le comunicó que se retirara, pero él decidió emprender la ascensión en solitario, sin compañeros, sin ayuda, sin apoyo y sin campos de altura. Lo consiguió. Después de haber sobrevivido a esta odisea, mientras escalaba el Chogolisa, una cornisa cedió bajo sus pies y lo arrastró pendiente abajo. Nadie podía imaginar un final tan trágico (1957). El año 1951 Anden Heckmair y H. Koellensperger hicieron la octaba ascensión al espolón Walker. Pasó un tiempo de calma hasta que en el verano de 1958 Jean Couzy y René Desmaison trazaron un nuevo itinerario en el espolón Margarita (MD, Vº/A1, 850m). Poco después Enrico Cavalleri y Andrea Mellano inauguraron una vía en el espolón N.N.O. a la punta Young desde el glaciar Mont Mallet (13 y 14 de agosto de 1958). Walter Bonatti reapareció y volvió a sorprender con su amigo Zapelli al escalar el espolón Walker en cinco crudos días de enero (era la primera invernal, 1963). Al verano siguiente volvió con Michel Vaucher y en cuatro días se inventaron un nuveo trazado por el espolón Whymper. En 1967 por primera vez se atreven unos españoles con las Grandes Jorasses. Dos conocidos escaladores catalanes, Josep Manuel Anglada y Jordi Pons, consiguen la primera nacional del Espolón Walker. Un año después, en 1968, René Desmaison volvió a destacar (junto a su compañero Flematti) al conseguir escalar la lengua glaciar que hay a la izquierda de la pared. Esta ascensión transcurrió durante siete días de enero (17-25) ¡y narraron en directo por la radio la escalada!. Al llegar al final, a la arista de las Golondrinas, estaban tan agotados que decidieron rapelar la vía. La bautizaron con el nombre de Linceul. En marzo, P. Desauilloud a quien no le había intimidada la hazaña de los italianos invirtió siete días más para llegar en solitario casi hasta el final del Linceul pero extenuado decidió abandonar. Para la primera repetición no pasó mucho tiempo. El 27, 28 y 29 de julio los Checos O. Blecha, Y. Burtel, Y. Diezka y V. Kanyar escalaron la Linceul y continuaron por la arista hasta la Punta Walker. La Punta Young vió nacer un nuevo itinerario a cargo de los polacos H. Furmanik, A. Heinrich y K.Zdzitoweici en los días 29 y 30 de junio del 1968. Un mes más tarde Alesandro Gogna se presentó solo al pie de la Walker y luego, como por arte de magia, apareció en la cima. Era el primer hombre que escalaba este espolón en solitario (8-7-1968). En 1970 los yugoslavos J. Azman, J. Brogany Z. Kofler hicieron la tercera escalada al Linceul.
rené Desmaison, un asiduo a ésta pared, intentó abrir una vía entre la Linceul y la Walker con su compañero Serge Gousseault. Amantes del frío y de las condiciones invernales estuvieron cinco días de febrero hasta que a 100 metros de la cumbre Serge murió de agotamiento (10-15 de febrero de 1971). Pasaron dos años y un libro ("342 horas en las Grandes Jorasses"), y con el mal recuerdo olvidado, Desmaison junto a Giorgio Bertone y Michel Claret consiguieron acabar el malogrado intento del 71,  pero no sin aguantar en pared durante siete largos días de invierno. En honor a su compañero la llamaron "Gousseault". Ese mismo año G. Nominé y J. C. Marmier escalaron la Peters-Meiers en tres días de febrero, era la primera invernal.
Al año siguiente tres hazañas destacaron notablemente. Primero Chris Bonington, M. Burke, B. Clarky y D. Haston destrozaron el record de vivacs de Desmaison, que estaba en siete, para dejarlo en 17 (!!!). Pero lo más sorprendente fue que no hicieron cumbre. Su trazado, que recorría el corredor central, quedó a escasos 350 metros de la cima. Poco después este estilo tipo expedición les sirvió a los japoneses Yashuo Kande, Hideo Miyazaki,Yashuo Kato, Kazuhide Seito y Toku Nakano para crear un ruta donde los italianos habían fracasado: el corredor central. Invirtieron 10 días de marzo, centenares de metros de cuerdas fijas (hasta el muro superior) y muchos amigos que colaboraron en los porteos de material (Masaru Suzuki, Mishai Sek ino y Naoyoshi Togashi). Y finalmente Jean Afanassieff en solitario e invirtiendo un tiempo muy rápido (dos días, 10 y 11 de agosto) se adjudicó la primera solitaria al espolón Croz.
Aunque ya hemos rebasado la barrera del segundo milenio ni la evolución de la técnica ni la del material han permitido que otra cordada repitiera la "Japonesa", y es que los abundantes desprendimientos que acostumbran a caer en verano, la pésima calidad de la roca y la gran dificultad de la ruta (ED) quitan las ganas a cualquiera.
Los amigos Marc Galy, Yanick Seigneur, Michelle Feuillarde y Louis Audobert unieron sus fuerzas para abrir la vía "Directa de la Amistad". Hicieron dos asaltos, uno del 1 al 10 de enero y otro del 19 al 21 de enero (74). Utilizaron cuerdas fijas y helicóptero y no contrataron sherpas porque en Europa "son difíciles de encontrar".
Klaus Wierner y Helmut Kiene mientras escalaban la clásica del Croz se equivocaron de camino abriendo una variante más directa (agosto del 74).
El verano de 1975 empezó con la ascensión de la Linceul por Louis Audobert, Thierry Leroy, A. Grosboillot y J. Spagnola saliendo al final por la izquierda del trazado original. Poco después, el 23 de julio, Paul Baithwore y Paul Moore hicieron lo mismo pero saliendo por la derecha. Comenzaba a faltar espacio....
Por fin, el 1 de junio de 1976, aparecieron los británicos con una vía situada un poco más hacia la derecha de la Linceul. La cordada estaba formada por Alex McIntyre, Tim Rhodes y William Todd. Pero la vía más auténtica que abrieron los británicos fue la McIntyreColton abierta al más puro estilo Ben Nevis. El dúo formado por Alex Mc Intyre y Nick Colton imaginaron un itinerario por el corredor que hay entre la Punta Wymper y la Walker. Y eso hicieron, el resultado fue: 1200 metros de longitud, 90º en hielo y Vº en mixto, resumiendo una vía ED (Extremadamente difícil). Once meses después Pierre Beghin y Xavier Fargeas escalaron la Bonatti-Vaucher en cuatro días (1ª invernal, 25-29 de diciembre de 1976)
En el 77  T. Sorenson y G. Smith efectuaron la primera repetición la la vía "Gousseault" empleando solamente tres días de agosto, teniendo en cuenta que los aperturistas estuvieron una semana para abrir la vía. En septiembre de aquel mismo año los británicos Rober Baxter Jones y Nick Colton realizaron una escalada sobresaliente. En estilo alpino, sin helicópteros, sin cuerdas fijas, sin sherpas y utilizando solamente cuatro días de septiembre, escalaron la vía "Directa de la amistad", por aquel entonces la más difícilde la pared. Por otro lado, Marc Batard escala en 2 horas y 45 minutos la Linceul.
En el 78 Ivan Ghirardini se atrevió a esc ,'¡alar  solo y en invierno la clásica del 35 al espolón Croz (1ª invernal solitaria, 6, 7, 8 y 9 de enero).
En el 79 los checoslovacos  S. Svejda, S. Rutil, L. Slechata y T. Prochaska abrieron la vía Rolling Stones del 24 al 29 de julio (1200 m. VI-, A3, 80º ED). Poco antes el japonés Tuneo Hasegawa realizó una gran hazaña al escalar en solitario y en invierno el espolón Walker (24 de febrero-5 de marzo).
En el 80, J. Lauchlan, D. Congdon y dos alpinistas ejemplares por su modestia (sus nombres no se conocen) realizaron la 2ª y3ª ascensión a la McIntyre-Colton en el mes de julio. Hay que añadir tambiéna F. Knez y J. Skok y  su ruta a la Punta Young (abierta el 23 y 24 de agosto). Años después (82) los checos Mròzek y Kysc escalan escalan la McIntyre-Colton del 11 al 14 de enero.
1983 es un año fructífero. En enero Dominique Sequier y Hervé Sachetat trazan un nuevo itinerario que parte desde la mitad de la Linceul hasta la punta Walker ("Magic Line"). Dominique Radigue junto a Christophe Profit acometen la Magic Line tan solo un mes más tarde, siendo ésta la primera repetición. El mismo Christophe en compañía de Escoffier logran recorrer la Linceul en 2 horas pulverizando el record de Marc Batard. Escoffier, que le ha cogido el gustillo a las invernales, y su amigo Jave escalan la McIntyre-Colton en un solo día. Por otro lado Joan Quintana realiza una ascensión destacada en la Petit McIntyre (McIntyre-Rhodes-Todd) en solitario y en siete horas. Aquel verano los españoles Pedro Pablo González y Paco Aguado inauguran una nueva ruta al lado de la Yugoslaba, lamentablemente por su proximidad a la vía de Janez e Igor quedó cómo una repetición. Y para acabar, el Polaco J. Zarkarrra "corre" en solitario por la vía Cassin y la acaba en cinco horas.
La vía Rolling Stones tiene por fin una nueva y primera repetición el aó 1984 cuando Benoit Grison y Eric Gramont la escalan del 13 al 17 de febrero (1ª repetición y 1ª invernal). En cuatro días de marzo el inglés Andy Parkin realiza la 2ª ascensión solitaria invernal a la Walker.
El 20 de enero de 1985 Eric Escoffier y D. Lacroix hacen la 1ª invernal y 3ª absoluta a la vía eslovena. En julio, el checo Slavko Sveticic y los yugoslavos Janez Jeklic y Silvo Karo se apropian de la 3ª ascensión a la comprometida Rolling Stones. Algo más tarde Godefroy Perroux y Pierre Delams se convierten en los aperturistas de la última lengua glaciar que hay en el extremo izquierdo de la pared. Fue el 7 de septiembre y la llamaron "Coulee Douce". Entonces aparece el esloveno Tomo Cessen...


  Locuras
en efecto, aparece Tomo Cessen y comienza una frenética carrera de locuras...
Primero Tomo escala la Walker en 5 horas, desciende por la arista de las Golondrinas y como le sobra tiempo se mete en la McIntyre-Colton, sobrevive y vuelve a bajar. Todo esto en un día (26 horas) :-o . Pero hay que recordar que ese mismo invierno había encadenado las tres caras norte en 6 días y porque su coche no daba para más: la Linceul (Grandes Jorasses), la Schmid (Cervino), y la Harling (Eiger). Por otra parte Eric Escoffier escala la Walker desciende en Ala Delta y vuelve a subir, esta vez por el espolón Croz...en un día. Era el entrenamiento para la competición personal que mantenía con Cristophe Profit. Los dos franceses iniciaron una carrera para conquistar las tres caras norte por sus vías clásicas en menos de 24 horas.Eso sí con helicóptero hasta pie de vía y en la cima, masajistas y una logística impresionante.
Durante el invierno del año siguiente Escoffier y Profit siguen con su  duelo personal, he intentan realizar la trilogía pero esta vez en "invierno" in sin tanta logística. Fracasan estrepitosamente, Cristrophe cuando se pierde en la norte del Eiger y Escoffier cuando comienza a notar signos de congelación después de haber escalado la norte de las Jorasses. Mientras tanto Jean Marc Boivin sin la parafernalia que suelen montar los franceses en los grandes encadenamientos sale de buena mañana de la estación "Gran Montets" y escala la Aigulle Verte, desciende en parapente y escala la norte de les Droites. Vuelve a descender, pero esta vez en parapente, y sube por las Courtes. Como aún son las cinco de la tarde decide meterse en el Linceul de las Jorasses y a las 23'30 h. un último y fabuloso descenso nocturno en ala delta. Poco después .Hervé Bouvard y Patrick Gabarrou abren del 27 de junio al 1 de julio una Directísima a la punta Walker por un trazado muy similar al de la vía Cassin pero con una dificultad algo diferente: 1200 m. 7a, A2, 70º. Según el juicio de la cordada francesa (si es que tienen) la dificultad  de la vía la catalogaron como ABO, abominablemente difícil. Casi simultáneamente (21-23 de julio del 86) Stanislav Glejdura y Jan Porvaznik se entretienen abriendo "No Siesta", una ruta de más de mil metros, 6a+/6b, A2 en roca y 90º en hielo, ¡casi nada!
En el 87 Tomo, que ya tiene 28 años se atreve con los 40 largos de la ruta "No Siesta", y por si fuera poco en solitario. En total 14 horas más un revuelo de polémicas que le siguieron al dudar la veracidad de su ascensión. En Diciembre Jean Marc Boivin y Gerard Vionet-Fuasset crean un nuevo itinerario que serpentea entre la McIntyre-Colton, la Japonesa y acaba finalmente en la arista somital de la Walker. Largos resaltes de 90º sobre hielo fino caracterizan esta vía de carácter glaciar. Le dieron el nombre de "Extreme Dream" pero según la experiencias de sus repetidores debería llamarse "Extreme Ice".
Al año siguiente la Linceul, una clásica confirmada, recibe la visita de Patrick Gabarrou en su proyecto de escalar las 7 caras nortes en cinco días (Grandes Jorasses, Cervino, Eiger, Piz Badile, Cima Grande, Marmolada y Dru).
En el 89 Allain Ghersen sube por la Linceul en invierno. Nada del otro mundo si no fuera porque esta ascensión forma parte de una largo encadenamiento de vías: el Mont Blanc, la Verte y el Pilar Bonatti. Un mes después el mismo escaladaro consigue escalar la Walker, la Directa Americana al Petit Dru y la Integral de Peutery al Mont Blanc en menos de 66 horas. Hay que resaltar que Allain Ghersen y Thierry Renault habían liberado casi en su totalidad "Divine Providence" dejándola en 7c (recordad que la dificultad anterior la catalogaba como  VI+, A3 en 900 m. )
Haciendo un pequeño paso  en el tiempo nos trasladamos a la década de los 90 cuando el yugoslavo Slavko Sveticic efectúa la primera solitaria a la Bonatti-Vaucher. Ese mismo año escala en solitario la McIntyre-Colton en 7 horas.
Como le ha cogido el gustillo Slavko vuelve al año siguiente y acaba su antiguo proyecto sobre el impresionante muro de granito que hay en la parte izquierda del espolón Croz. En su primer intento un desprendimiento de piedras alcanzó a su compañero causándole la muerte. En su segundo intento, después de varios viajes porteando material hasta pie de vía, acabó la ascensión en tres días de agosto y descendió por la misma vía para recoger el material que había dejado para ir más ligero en el ataque final a la cima. Era el homenaje que le hacía a su compañero, "Manitua", 1000 m. 6c, A3+, 70º, sin duda la ascensión solitaria más formidable del momento. El 1 de agosto dos solitarios muy jóvenes se encaramaron a la Walker. Carlos Suárez, de apenas 18 años, se equipa con una cuerda de 7 mm. y 45 metros 4 cintas y unos cuantos tascones y la finaliza después de 6 horas y asegurándose sólo en un largo y siguiendo a pocos metros otro solitario, el francés Fred Vimal, que a su vez seguían los medios de comunicación. Al otro lado de la pared -en la Punta Young- durante dos solitarios días de agosto Ivan Ghirardini inaugura "Cristal Palace", un recorrido con tramos en mixto delicado y resaltes de 80º
Siguiendo en la historia, llegamos al año olímpico, 1992, en el que dos solitarios inventan dos nuevos itinerairos. El primero comienza el 29 de diciembre un poco a la izquierda de la clásica del espolón Walker la cruza sigue entre ésta y "Extreme Dream" y después de enlazar con la arista final de la clásica  termina el 6 de enero en la cumbre de la punta Walker, convirtiéndose en el primer alpinista que abría una vía solo y en invierno ("Le Enfant et le Colombe", 1100 m. V+, A2). La había abierto um hombre de mucha experiencia (dentro de poco cumplirá 50 años), Marc Batard. Poco después, en 18 días de abril se fue al Petit Dru y abrió "L'esperit d'escalier" -no hay ninguún error, estuvo 18 días-.
El segundo es Jean Christophe Lafaille quien después de un intento fallido en invierno vuelve para acabar "Le Chemin des Etoiles" (El Camino de las Estrellas), una vía de 6b, A3/A4, 55º ED sup abierta del 23 al 25 de abril en solitario. Uno de los momentos más difíciles, según Lafaille, fue el del descenso "con nieve hasta la cintura y la dura tarea de arrastrasr dos pesados petates".
El 6 de febrero del 1993 un joven aficionado a la escalada tiene la descabellada ocurrencia de escalar la Walker. Según decían era un alpinista sin experiencia que sólo se había calzado los crampones un par de veces. El caso es que sin experiencia, en pleno invierno y solo Huges Bauzille  logra escalarla después de cuatro días de duro empeño. Todo un éxito redondo... hasta que es evacuado en helicóptero durante el descenso. Siguiendo sus huellas Catherine Destivelle parte también en solitario el 8 de febrero en busca de la primera invernal femenina y en tres días cumple su deseo. Los polacos J. Golab y J.Fluder consiguen  la primera repetición y primera "invernal" a la tremenda vía "Manitua". Al poco tiempo, en un día del mes de agosto, realizar otra primera a la ruta "Extreme Dream".Meses más tarde (el 10 de noviembre) la británica Alison Jane, que tiempo después fallecería en el K-2, consigue escalar el espolón Croz en 6 horas (utilizando el helicóptero para llegar hasta pie de vía y para descender de la cima).
En abril de 1999 Jean Christophe Lafaille vuelve a la muralla del espolón Croz para abrir "Decalege", una vía de 400 metros y A4 sostenido  que comienza a la izquierda de "le Chemin des Etoiles" y transcurre entre ésta y "Manitua". Otro solitario, el ruso Valeri Babanov, se introduce en el expuesto espolón Whymper y tras 12 días de soportar caídas de piedras y pasos muy duros sobre roca mediocre consigue trazar un nuevo itinerario entre la "Japonesa" y la "Directa de la Amistad". La  bautizó como "Eldorado", y la graduación propuesta fue A3-A4, 6b, 90º, ED+ (16-27 de julio de 1999).


  Nuevos tiempos

eL año 2000 tuvo sus inicios de forma trágica. Pepe Chaverri, de 32 años de edad, director del Equipo de Jóvenes Alpinistas, junto con dos miembros del Equipo, David Larrión (Euskadi) , de 25 años, y Pablo Salas (Andalucía), de 24 años, fallecían durante la ascensión a la  McIntyre-Colton cuando se disponían a escalar los últimos diedros al precipitarse por la pared. Continuó con "Misión posible", que fue el nombre de un proyecto alpino que pretendía liberar dos vías de las Grandes Jorasses: "No Siesta" y "Eldorado". Beat Kammerlander, Blanc-Gras y Berger decidieron liberar "No Siesta". (1100m VI 90º 6a/A1-A2.) Mientras que Ibarra, Mauro Bole y Erik Svab tenían la intención de escalar en libre "Eldorado" ( 1200 m. A3/A4, 6b 90º). Al final "misión posible" se convirtió en "misión imposible" y sólo quedó en proyecto para otro año.
Aaprovechando las buenas condiciones que reinaban en la pared los alpinistas Philippe Batoux, Patrick Gabarou y Benoit Robert inauguraron en el invierno del 2003 un nuevo itinerario de mixto, roca y hielo en la cara norte de las Grandes Jorasses. La vía transcurre entre la Eslovena y la Polaca del 75, en la Punta Margarita. Goulottes verticales, mixtos difíciles de M5+, VIº invernal en roca y A2+ en artificial son los ingredientes que componen el último gran pastel de las Jorasses. La golosina fue bautizada como "A Ley". Poco después, una de las vías más exigentes en mixto de los Alpes que fue abierta en 1986 por Stanislav Glejdura y Jan Porvaznik del 21 al 23 de julio de 1986, es decir, No Siesta, vió por fin la primera ascensión en libre a cargo del suizo Markus Stofer y el alemá Robert Jasper. La escalaron con dragoneras y la dificultad máxima quedó en M8. Según Jasper ""que Porvaznik y Glejdura se decidieran a abrirla con la técnica y el equipo de hace 17 años, hace que sea una increíble actividad".
La hisotria continuará...
El verano del 2003 supuso una de las peores temporadas que se recuerdan en las Jorasses. Aquel verano una canícula extraordinaria azotó sin contemplación los milenarios glaciares de las cumbres más altas de toda la cordillera de los Alpes. Las "grandes courses" de mixto y hielo desaparecieron, los desprendimientos eran contínuos en lugares considerados como seguros, los glaciares se fundieron alarmantemente, los ríos crecieron, incluso la ruta normal para subir el Mont Blanc estuvo mucho tiempo impracticable por los continuos y descomunales aludes de piedras que barrían el acceso a Gôuter, la cumbre del Mont Blanc perdió dos metros de altura, el Dru sufrió varios desprendimientos y las Jorasses perdió sus famosas Dalles grises en un desprendimiento que afectó también al diedro de 75 metros. Ese verano la Walker se ascendió en contadísimas ocasiones.

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