Publicado por Ferran el 29 de noviembre de 2010 ( 4:32 pm ) —
Antiguamente se valoraba una ascensión por el número de vivacs que el escalador o alpinista empleaba en la ascensión. Hoy valoramos una escalada por la rapidez en la que es solucionanda y por consiguiente por el número de vivacs que eres capaz de ahorrarte.
¿Pero qué es el vivac?
Se llama ”vivac” a la práctica de dormir en un ascenso, dice la Wikipedia. Para la R.A.E. el “vivac” es pasar la noche al raso pero para la mayorÃa de l@s escalador@s el vivac es una gran putada.

¿Qué necesitamos para vivaquear?
Si es un vivac imprevisto lo primordial es cagarla. Y para ello ayuda el ir despacio, equivocarse con la lectura del trazado, fallar en la planificación, encontrar malas condiciones o estar en malas condiciones… minimizará el trance el contar con una manta aluminizada ligera, aKa “Mantas de supervivencia”. Estas pequeñas mantas no son un milagro pero menos da una piedra. Va bien llevarlas en algún lugar que siempre nos acompañe (algun@s la llevan en el fondo del casco, yo prefiero el “minibotiquÃn”). Si es un vivac previsto lo suyo es no escatimar en comodidades para hacer de la experiencia una jornada memorable en el buen sentido de la palabra. Digo “en el buen sentido de la palabra” porque es bueno ser conscientes y andar con cuidado de no sobrepasarse, de lo contrario lo memorable será el ascenso hasta donde tengamos planeado vivaquear y de eso l@s caut@s novat@s saben un rato… El preciso equilibrio entre saber qué es necesario y qué es superfluo viene marcado por la experiencia.

Recuerdo con cariño la primera vez que fui al Aneto en verano, era un auténtico novato. Por ir ligero me llevé una minimanta de 100 gr. + un chubasquero amarillo chillón. Pensava que el chubasquero amarillo chillón te hacÃa sudar de calor, y asà lo habÃa experimentado una calurosa noche de julio. ¡Qué pardillo!
CreÃa que no hacÃa falta cargar un pesado y voluminoso saco de algodón teniendo un ligero, efectivo y flamante chubasquero amarillo chillón. El caso es que mi teorÃa falló estrepitosamente (el chubasquero te hace sudar porque no te deja transpirar) y aquella noche no pude parar de temblar. Aquel vivac lo recordaré el resto de mid vida…
Hace unos dÃas me encontraba en Montserrat con las chicas del GFTAC intentando esquivar una mala méteo implacable. Nuestro objetivo perseguÃa trabajar las técnicas de la escalada en grandes paredes, subiendo alguno de los pequeños Bigwall de nuestro paÃs pero la lluvia nos hizo ser más prudentes y aguardar en Montserrat. El primer dÃa la lluvÃa nos arrinconó en lo hondo de una cueva donde realizamos práctica de izado de petates, pero esa misma tarde el tiempo mejoró y sin pensárnoslo 2 veces nos escapamos para escalar una pequeña gran pared, es decir, una pequeña pared con técnicas de escalada en gran pared.
Objetivo: dormir en pared.

Subir petates, cuerdas fijas, organizar las reuniones y sobre todo dormir colgados en la pared… una de las experiencisa más gratificantes de la escalada en grandes paredes. Perderse en la oscuridad, alcanzar de noche el vivac salvador, fundirse con la pared, formar parte de ella y al dÃa siguiente contemplar uno de los amaneceres más bonitos del mundo. No tiene precio.
Esto es algo que tod@ escalador/a deberÃa vivir al menos una vez en la vida.
Seguir aprendiendo técnicas de escalada en grandes paredes.