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  Sueños de Invierno, sueños cumplidos

Publicado por Ferran el 10 de mayo de 2009 ( 1:22 pm ) —

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”Esta es tu oportunidad, está todo porteado.”

Parecía el lema de un anuncio pero lo cierto es que Álvaro se había inventado un plan genial para volver al Picu dejando el material en el refugio y obligándose a volver para recuperarlo y ya puestos pasearlo por la Oeste del Naranjo. La oportunidad era realmente buena y aunque hacía tiempo que no le daba a los pedales el fanatismo acumulado del que no escala durante semanas consiguió eliminar todas las bases de la lógica y del entrenamiento. Mi vida como escalador se había visto limitada a la oferta 3×1, es decir, tres semanas en el dique seco por una de consuelo, pero el artifo es el recurso que nunca se pierde o como dicen algunos, te permite subir por donde sea y abandonar para arriba.

Después de mil gestiones para conseguir 14 días de fiesta

el 16 de febrero salía precipitadamente en busca del tren de las once y cuarto con el profundo convencimiento de que me olvidaba algo. Una vez en Barcelona, logré coger por los pelos el autocar que debía conducirme hasta Huesca y después de 6 horas de viaje conseguí reunirme con Álvaro. Allí estaba él, esperándome en la estación de autobuses con su peugeot 205 verde botella mientras su cara delataba que la aventura había comenzado. Compramos algo de comida y en otras tantas horas de camino nos encontramos con Unai y Susana en Bilbao, escala obligada en tan largo viaje donde nos esperaba un banquete de primera. Vivac con techo y al día siguiente rumbo a Picos donde nos encontraríamos con otro amigo, Sergio, guía y guarda del refugio de Urriellu.
Sería poco más de media mañana cuando llegamos a Arenas de Cabrales y nos pusimos a organizar todo el equipo y el material. Con gran alegría fuimos descubriendo que habíamos conseguido traerlo todo, era increíble pero cierto hasta que llegó el momento de vestirse.
Busqué las mallas. No aparecieron, busqué el pantalón térmico. No apareció. Busqué el “gore” y tampoco apareció.

”Álvaro”, dije con voz trágica, “tenemos un problema"

"Olvidé todos mis pantalones en casa de Unai con todos los trastos…”. Me quedé mirando fijamente mi único pantalón, un viejo tejano roído por el uso y comprendí que con aquello no podía escalar una invernal. Entonces apareció nuestro salvador, Sergio con una sonrisa de oreja a oreja, y sin dudarlo ni un segundo nos prestó un par de pantalones. ¡Olé!, ¡primer escollo superado!
Continuamos nuestro viaje y a media mañana descubrimos con gran alivio que la pista se encontraba totalmente practicable justo hasta el aparcamiento de Pandébano cosa que suponía ahorrarse una hora de pateo. Tanta fortuna empezaba a ser sospechosa. Aquella misma tarde alcanzamos el refugio y encontramos a Erik y Anselmo el Cubano que volvían de una travesía con esquís. Recuperamos todo el material pero cuando echamos mano a la bolsa del papeo descubrimos que faltaba comida.
“Álvaro, tío, que yo no estoy hecho para el alpinismo, yo con esto no tiro”, le dije con voz quejumbrosa.
Su cabeza se meneaba de izquierda a derecha. Los ratones debían haberse ventilado la mitad de las provisiones así que de repente se nos presentaba un panorama más negro que el tizón con un futuro lleno de largas jornadas de racionamiento y noches con las tripas rugiendo. Pero nuestra suerte no había terminado porque Eric tuvo la genial idea de abrirnos las arcas de su despensa y nuestros queridos michelines fueron tranquilizados a base de latas de albóndigas, callos y fabada asturiana. Todo hay que decirlo, nuestro plan “ligero” parecía un coladero y perdía por todos los lados. En el apartado de equipo y material, por acabarlo de rematar, descubrimos que no teníamos ni guíndola ni MP3.

Enzarzarse en un Bigwall sin música

es algo bastante triste aunque soportable pero si encima te metes sin guíndola puede significar el adiós definitivo del alpinismo además de una forma masoquista, aunque original, de tatuarse el arnés en la cintura. Pregunté a Sergio si por casualidad no tendría una guíndola o un tablón de madera. Su respuesta fue negativa aunque recordó que Josune y Rikar habían dejado un par de ellas. Otra vez volvíamos a estar salvados. Nuestros amigos vascos nos la prestarían sin dudarlo.
Al día siguiente nos despedimos de nuestros camaradas y Anselmo el cubano nos obsequió con una bolsita de cereales importados directamente de Brasil, los más buenos del mundo.
“Los subiré hasta la cima” le expliqué a Anselmo mientras sostenía la bolsa en el aire.
“En la barriga, ¿no?”, apuntó Álvaro mientras sonreía con picardía.
Aquel mismo día conseguimos fijar los dos primeros largos, un A2+/A3 que Álvaro negoció con rapidez y un A3 en el que pude poner a prueba mis recuerdos del pedaleo técnico junto a alguna que otra salida en libre vibrante. Fijamos cuerdas y a la mañana siguiente jumareamos con la calma, al estilo ruso, empezando a las diez. Con rapidez conseguimos escalar dos largos más, un A2+ cortito y un pedazo de largo de A4 y 50 metros que tenía sospechosamente tres spits bastante nuevos. En este punto la roca es excepcionalmente buena, poblada de agujeros y gotas de agua donde los gancheos son demasiado tentadores como para no encadenarlos uno detrás de otro. Solucionamos la jornada con la motivación por los cielos y al final aprovechamos la tercera reunión para plantar la hamaca. Por primera vez teníamos el privilegio de acurrucarnos en nuestros sacos colgados del abismo.
El tiempo era excelente, las nubes y el mal tiempo parecían alejarse y los días se presentaban con cielos despejados y castillos de nubes en el valle. Superamos el “segundo” largazo de 50 metros y A4 con vuelo incluido y aterrizaje sobre plomo y de paso inauguramos el supuesto largo clave de la vía, graduado antiguamente como A5 y actualmente no más de A4, y en el que descubrimos dos agujeros de buril.
Los largos se sucedieron sin contratiempos hasta que alcanzamos la séptima reunión y movimos la hamaca y los petates.

La mañana del cuarto día

nos recibió un frío intenso y una fina línea blanca más propia de los Alpes que de la Península Ibérica. “¡La Beyond good and evil del Naranjo!” grité al cielo cargado de motivación. Creía tener la suerte de encabezar aquel largo así que sin perder ni un segundo me lancé hacia un plomo que aparecía en medio del hielo como un edelweiss en un prado. Desde aquella posición privilegiada me armé con los piolets y los crampones dispuesto a subir por la perfecta línea blanca, preparado para disfrutar. Tan sólo me bastó un pioletazo para descubrir mi flagrante inociencia. Aquella fisura era ciega, mucho menos profunda de lo que a simple vista parecía. A cada intento por clavar el piolet la roca escupía la hoja. Apenas había un par de centímetros de espesor y ni si quiera el dulce cariño del estilo escocés que Neil Brodie me había enseñado el pasado invierno en Argentiere servía para anclar el piolet. Para acabarlo de complicar la roca era muy compacta y no entraba ni un sólo pitón. Intenté limpiar la fisura intentando encontrar una fisura escondida sin ningún resultado hasta que descubrí una lugar donde podía encajar un friend del #4. “¡Salvado!”, pensé. Pero las paredes de la fisura estaban completamente heladas y por más que pasaba la pala del piolet no conseguía limpiarlas y las levas del friend acababan resbalando una y otra vez. La situación empezaba a ponerse difícil y empecé a imaginar tonterías, como mear dentro de la fisura para fundir el hielo o coger directamente el fogón y utilizarlo a modo de soplete. Pero al final se impuso la vena alpina y después de un plomo triangulado con un precario microfriend conseguí reunir moral suficiente para meterle en libre con crampones y piolets en plan “al loro que acabo en la hamaca”.
Unos metros más arriba sudando hielo y con los brazos inflados de tanto apretar conseguí meter dos plomos y un pitón de adorno que triangulé lo mejor que pude. Vuelta a empezar y unos metros más arriba un pitón falcado ideal para colgar el gore y poco más me dio el suficiente aliento para continuar en el mismo estilo. Al final la tirada resultó una batalla memorable de 5 horas que Álvaro soportó sin música.

En el noveno largo cometimos una equivocación

que al final fue fundamental para plantarnos al día siguiente en la cumbre del Naranjo. Todo empezó cuando me encontraba mirando la cuerda que sobraba cuando calculé que quedaban diez metros. Los canté como de costumbre. Pero mientras calculaba mentalmente el lugar donde se encontraría Álvaro la cuerda se acortó cinco metros más y luego tres. Los canté con un grito cada vez más fuerte pero la cuerda seguía corriendo. Empecé a sospechar que algo malo sucedía y cuando quedaba tan sólo un metro no tuve más remedio que desmontar el aparato asegurador precipitadamente y prepararme para desatarme de la reunión. Álvaro siguió pidiendo cuerda y al final me vi obligado a subir 15 metros al ensamble estilo “Galvez-Medinabeitia”. Nos habíamos embarcado. Aquel día nos fue imposible fijar los cuatro largos que teníamos en mente así que empezamos a divagar sobre el plan a seguir y llegamos a la conclusión de que era el momento de tirar el estilo pesado por la borda. Quedaban sólo dos largos de artifo y tres de “libre” y la cumbre parecía estar tan cerca que no pudimos evitar pensar en las bases del alpinismo. Estaba escrito: al día siguiente subiríamos en alpine style.

Poco antes de las doce de la noche conseguimos alcanzar la Virgen de las Nieves y gritar al cielo “Sueeeeeeeeeeeeeeeños”.
Atrás había quedado un largo de la Rabadá-Navarro, dos largos de artifo casi en plan apertura y dos largos más en libre plaquero justo antes de la arista somital y que se encontraban aderezados con placas de hielo en cada una de los agarres. El descenso, que Álvaro se conocía al dedillo, nos llevó sin contratiempos hasta la hamaca y ese mismo día desmontamos todo el tinglado y bajamos hasta el refugio donde compartimos la noche con el bueno de Xavi.
Más abajo Sergio y Rosana nos recibieron a lo grande junto a la prensa, la TV y la radio de asturias.

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  Enlaces relacionados

● + Info sobre la proyección/audiovisual de la Sueños de Invierno.
● Hilo sobre la ascensión en los Foros Caranorte.
Diario "LNE" de Asturias
Radio televisión de Asturias
Página de la FEEC
Barrabés
El País



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