El mediodía del 5 de Agosto arrancamos de nuestro camping andando y en un momento pudimos tomar la senda que nos llevaría monte arriba hacia el Refugio de la Noire a 2.500 metros de altura. Una ferrata divertida nos situó en poco más tres horas en dicho refugio donde pudimos admirar en una maravillosa tarde de agosto nuestra larga arista. En dicho refugio pernoctamos en régimen de media pensión por lo económico que era. Creo que fueron 20 euros cenar, dormir y desayunar. Después de inscribirnos en el libro de escaladas y contactos en caso de emergencia, nos fuimos a dormir. El refugio de madera era pequeño pero muy acogedor y sus guardas simpatiquísimos. (voluntarios del CAI que cada 4 semanas van cambiando) 4 de la noche, cielo despejado, suena el despertador, todos arriba, desayunamos y en poco menos de una hora llegamos a pie de vía. Este es reconocible por tener una cuerda fija en sus primeros metros. Un pie de vía cómodo, sin rimaya a diferencia de otras vías donde a veces es mas peligrosa la aproximación que la ruta en si. El caso es que casi simultáneamente empezamos a escalar con otras dos cordadas, una joven cordada francesa y una de veteranos de guerra austriacos. Nosotros mas listos hacemos que pasen primero los franceses para que marquen el camino. El primer largo lo realizamos con la débil luz de nuestros frontales, pero estábamos en agosto y en seguida amanece. Los largos se van sucediendo uno tras otro con una primera parte hasta la primera Torre Gamba con una dificultad máxima de V+. El ensamble es nuestra arma para poder avanzar rápidamente en este terreno, granito perfecto y pocos seguros a poner es la tónica de las primeras tres horas de vía. Algún que otro pitón nos marca el itinerario, que nunca es perdedor y con una buena reseña y sentido común no nos perderemos. La primera gran Torre Gamba no se escala así que prosiguiendo la escalada antes de la segunda Torre Welzenbach nos encontramos con un paso muy corto pero intenso de VIº no obligado en un gendarme de 4 metros de altura. Seguidamente unos largos de Vº muy divertidos nos llevaron a la cima de la Torre Brendel. Rapel y unos largos fáciles nos situaron en uno de los pasos claves de la ruta, unos largos de Vº . Este tramo de nombre media luna por la forma de la roca nos llevó de nuevo al filo de la arista. La escalada era agradable sino fuera porque a veces era como una competición para ver quien iba mas deprisa que las otras cordadas. Al final la carrera terminó que los franceses se escaparon y no los atrapamos y la cordada de veteranos del Vietnam nos pisaba los pies aunque sin querer adelantarnos. Uno de ellos tuvo un bajón y tuvimos que tomarlo de la mano antes de llegar a la reunión. Así pues a partir de aquel momento los austriacos siguieron mecánicamente nuestros pasos y nos pidieron que les esperásemos. Después de otro rapel de la punta Ottoz vinieron los largos mas difíciles de la arista, tres largos de Vº y uno de V+ que nos permitieron avanzar y situarnos en la antecima. Aunque para llegar a la cumbre aun quedaba, Los gendarmes se sucedían uno tras otro y la cima seguía sin aparecer. Tras unos largos fáciles de IV º y algunos de Vº a las seis de la tarde bajo un cielo amenazador hicimos finalmente cumbre. Fueron 13 horas non-stop. Seguramente mucha gente podrá escalar el mismo itinerario con la mitad de las horas que empleamos nosotros. Pero Marc y yo estábamos satisfechos. Todo el valle de Cormayeur estaba envuelto en nubes y al fondo se veían cortinas de agua que por suerte no nos alcanzaron. Desde la cima empezamos el tortuoso descenso, destrepes delicados, viras, fueron la tónica de esta primera parte de la bajada. Al cabo de escasas dos horas encontramos un vivac debajo un gran bloque donde decidimos instalarnos para pasar la noche. Los austriacos se instalaron mas abajo. Era un vivac cómodo donde pudimos recuperarnos y comer nuestro fuet y un poco de pan. Por suerte aun nos quedaba un poco de agua con que pasar la noche. Las nubes desaparecieron i un cielo estrellado apareció, las luces de Cormayeur a lo lejos, una noche perfecta para un vivac a 3700 metros de altura. Nuestro edredón más nuestra ropa de abrigo nos permitió pasar una noche pacidamente. Al día siguiente tras juntarnos de nuevo con los austriacos proseguimos con el largo descenso. Nosotros éramos los guías y ellos iban detrás. Después de seguir con destrepes delicados vinieron rapeles y mas rapeles que finalmente a las 2 del mediodía nos permitieron alcanzar de nuevo el refugio de la Noire.
Después de las felicitaciones de los guardas y de despedirnos de los austriacos los cuales nos dieron las gracias proseguimos hacia nuestro destino, el camping con nuestro amigo Esteve que nos vino a recibir al final del camino. La tarde terminó con una zambullida en la fría agua de la piscina del camping. Había sido duro, pero valió la pena. La escalada nos sorprendió gratamente y se puede decir que es del todo recomendable para todo escalador que se precie. |